16 de enero de 2013

De cómo cocinar te puede llevar a escurrirLA

Ay el verano. Qué tema el verano. No quise hablar antes del verano porque a mi me gusta que las cosas estén bien entradas para hablar de ellas. Ejem, no hablo de lo que no sé. Digo "no sé". Es como cuando estás entre amigos y no entendés, decís "no entiendo, ¿me explican?", claro que se te van a pillar de risa en la jeta -no literalmente, pervs-, pero te van a explicar y todo muy lindo, todo muy hermoso. Pero hacerse el que uno entendió cuando nada que ver está en mi top 5 de actitudes caretas para con la vida.



Yo abrigada en invierno.
Ni así se me pasa el frío.
A algunos, como su humilde servidora, les encanta el verano, les viene joya, lo pasan de lujo. Pertenezco a esa raza que no transpira casi nada y en invierno tiembla como una hoja por más toneladas de abrigo que tenga encima. 

¿Qué raza?

Bueno, está bien, soy la única revirada que disfruta el verano. Por lo general la gente es bastannnnnnte gata flora. Porque cuando estamos en invierno todos exclaman "Ay pero qué frío que haaaaaaaaaace". Y cuando estamos en verano "Ay pero qué calor la puta maaaaadre". ¿Quién carajos los entiende?. Si te quejás de uno, no te quejes de su opuesto CHE. Al final no hay poronga temperatura que les venga bien, loco.

Entiendo que existen especímenes que se derriten de forma extravagante con el calor y lo sufren mucho. Casi tanto como sufro yo el frío. Pero anoche tuve una experiencia nueva. Experimenté sufrimiento originado en el calor del ambiente. Lo cual me lleva a comprenderlos en base a un insight más profundo.

Resulta que a Lu se le ocurre decir su mágica frase "Hago pizza, che, ¿nos juntamos?". "Seeeeeee", le respondieron. A lo que dijo "Compren las cosas que llego tarde".

Pues bien, así fue, llegó más tarde que los demás integrantes de la juntada, muy pila y entusiasmada por cocinar. Le encanta cocinar. "Ya van a ver la pizza que se van a comer", pensó. O tal vez fue algo como "a comerlaaaaaaaa". No sé, el punto es que tenía LAS pizzas en mente. Ja.

Empezamos con el ride. 

No exactamente así.
Harina: 
Dice Lu - "¿Hay harina?". "Se, tomá, lo único que sí, fue atacada por la gata." 
Dos tremendos agujeros tenía el paquete de harina, como si la hubiesen condenado al paredón y en el trámite se hubiesen arrepentido y le tiraron con aire comprimido en lugar de balas posta. O algo así, ponele, soy malísima para las analogías, pero las pongo para hacerlos leer más, porque soy re jodida, putos (?).

Levadura: 
Voy a agarrar la levadura y la sentí blandita. Esponjosa. Como la tuya. Dije "nuuu, esto está muy mal". Como te deben soler decir. La abrí para terminar constatando mis sospechas. Estaba podrida. El olor era insoportable. Como seguro te pasa seguido. La tiré. ¿Ah, también te pasa seguido? Puta madre, qué suerte tenés eh. Debería considerar dejar de bañarme a ver si la empiezo a poner más.
Digan que de pedo había otra levadura que estaba buena, durita, fresca y con buen olor, como la de -insertenombredemachoquelecaebienyuddeseaflorearaquí-. Claramente todos nos pusimos contentos porque no iba a haber que salir a comprar levadura a las casi 2300.
La que estaba buena.

Utensilios:
Lu: - "Necesito un bol para la masa, un repasador, un tenedor, una cuchara, un cuchillo, cebollas, salsa de tomate, las pizzeras, provenzal, orégano, sal, aceite y que me prendas el horno" ((Nótese que me encontraba en casa ajena, si leíste esto, vas a saber que soy de pedir permiso para todo y si bien me suelo sentir cómoda, no me siento EXACTAMENTE como en mi casa... "sentite como en tu casa, pero no te olvides de que no estás en ella")). A lo que mi interlocutor y dueño de casa responde:
- "Pizzera hay una sola ((después recordó que tenía otra)), provenzal no tengo, pero tengo ajo y perejil, pero el perejil está medio mocho ((lo estaba indeed, terminé usando ajo solo)), acá podés hacer la masa, cubiertos en el primer cajón, repasador en el tercero, sal y aceite por acá, salsa de tomate por acá, ahora te prendo el horno."
L: - "Genial, ¿puedo prender el ventilador?"
I: - "Por favor"

Prendí el ventilador y la muchachada se fue a hacer sus cosas, cociné muy oronda con un vaso de morocha a mi lado, fumando un puchito de vez en cuando y sin darme cuenta de lo que se gestaba a mi alrededor.
En eso entra uno de los integrantes de la muchachada y me dice algo así como:

"Eh, amiga, hace un calor de terrible acá, salí al patio que te va a hacer mal"

Imagen real, sólo para darles
hambre porque soy una
mierda ^^
Le respondí que ya casi estaba y salía. Las bolas. Tenía bocha que hacer todavía. Pero le hice caso y salí un rato. Para este momento ya tenía el bollo listo levando al lado del horno prendido ((para que leve más rápido, claro, por eso me hice prender el horno, claro)), la cebolla para la fugazzetta y la salsa para la de tomate, así que decidí tomarme un rato para fumar un pucho en paz.

Ojalá
Cuando llegué al comedor sentí como si me hubiera zambullido en una pileta olímpica después de haber estado al sol de 1200 a 1600 en pleno Caribe. Puta madre, hacía calor. Y el "amigo", tenía razón. Me pegó. Todas las veces que entré y salí de la cocina después de eso, perdí el equilibrio. No, no es que tuviera como 2 litros de birra encima, no. Dije que no ¬¬

En resumidas cuentas, chorreé mucho, y no como te estás imaginando. De forma asquerosa. Me tuve que bañar, y escurrir la remera y la calza que llevaba puestas. Un asco. 

Lo mejor de la noche, though, la pizza quedó brutal ^^

Sí, estaba brutal POSTA. =D


¡¡¡Ahí se ven!!!
Lalala ♪♫

20 de noviembre de 2012

Con pinza... con pinza ¡no!

Y como no podía ser de otra manera, esta snob adicta a la tecnología se compró una nueva nave. Uno de esos cosos que si te subís arriba te llevan a tu casa... lo único que no tiene motoblur, así que no hace tostadas. Esto que les acabo de contar tiene mucho que ver con lo que viene a continuación, fíjense:

La otra vez en PLINA hablé del maquillaje y cerré con un final abierto, donde el interrogante quedó sin respuesta. Uno de los grandes misterios de la femineidad que seguirán torturándonos por mucho tiempo. Después de pasar un par de salidas en las que volví a verme al espejo tras una noche maquillada y me dieron ganas de nacer de vuelta ((porque era la única forma de arreglar lo que vi en el espejo, claro)), he decidido traer otro tema femenino a la pantalla de sus ordenadores, querido público. No, tampoco esta vez hablaré de toallitas ni tampones. Ah, te habías entusiasmado, ¿No?. Pero no, no te voy a dar consejos sobre ese tema. Ya estás grande para saber esas cosas, al menos eso espero si estás leyendo esto. Si no estás grande como para saber esas cosas, te sugiero que salgas de esta página ya -eso me recuerda que debería activar la opción de contenido adulto, el problema es que Lord Paja ya volvió de sus vacaciones-.

Una de las cosas que todo hombre en algún momento de su vida prueba, aunque no se anime a contarlo, es la depilación. Un proceso al cual cada mujer se somete quincenal o mensualmente -dependiendo de lo tupida de su vellosidad-, a su manera. Algunas se pasan la famosa "Epilady", otras le entran a la cera sin asco, otras usan esas bandas que se frotan entre las manos, sí sí, como hacías vos a los 14 cuando te encerrabas en el baño. Aún existen algunas retrógradas que se pasan la afeitadora... dale, ¿¡¿¡¿te afeitás las piernas?!?! 
Y otras, como su servidora, se hacen las divas y se van a depilar a un salón.

Procederé a describir facts de dicho método de depilación para que entiendan que el dolor no es lo peor, aunque es algo a lo que uno/a se acostumbra, claramente, y con el correr de los años, termina tomándolo como rutina:

- Se ha vuelto carísimo. Con la inflación se dispararon los precios de este cuasi-indispensable servicio que para algunas es casi vital. Cada tres meses más o menos (?). Lo cual nos lleva a tomar cartas en el asunto y de paso jugarnos un truco en el interín. Por ejemplo, evitando la ida al salón y retocando con alguno de los métodos alternativos como para ir "tirando".

- La depiladora por lo general se transforma al momento en que deposita la olla de cera a tu lado en una FM con todas las letras. Y de repente, en 40 minutos te convertís en una erudita sobre su vida y obra. Sabés cuántos hijos tiene, cuántas horas trabaja, qué color de calzón usa el marido, cuántas materias le faltan para terminar el secundario y cuántas minas van a depilarse mugrientas. Ahí es cuando empezás a preguntarte si limpiaron la camilla antes de que vos te acuestes. Inmediatamente después comienza un interrogatorio intentando extraer información de similares características sobre tu vida que no usará jamás en lo absoluto para nada y desechará ni bien termine de escribir el papel donde detalla lo que te hizo, pero sirve para llenar el rato. Si es copada, pone la radio y cierra el ogt.

- Si tenés la suerte de pegar una depiladora copada que te haga un buen laburo ((dale, te dejo maquinar algo sexual))... podés pedir turno con la misma para la próxima. Lo malo de esto es que nunca te acordás el nombre de la susodicha, o bien, no volvés lo suficientemente pronto como para encontrarla antes de que la rajen.

- Es genial cuando aplican el factor sorpresa. Estás mirando la pared, entretenida charlando sobre lo que vas a hacer a la noche ((explicando seguramente que te tenés que quedar en casa, o que te vas a ver con una amiga a estudiar, o que te toca laburar -probablemente labures en un call center y tengas horarios raros, no quise sugerir nada ofensivo, no lo tomes a mal- (?), porque todas las depiladoras piensan que si te vas a depilar un sábado a la mañana es porque a la noche tenés guerra)), y de repente "¡trac!" te arrancó la mitad de la gamba de un tirón. Pero cuando no lo hacen, es literalmente, la muerte en cuotas. Te va sacando de a 2cm cuadrados por vez y la mirás con cara de "Pará esta tortura ya" o bien "Dejá de boludear y depilá como corresponde, pelotuda", no sé, algo así.

- Algo tremendo es que tenés que adaptarte a los horarios de esta gente. Si no llegás antes del cierre y mañana no hacés a tiempo de ir antes de la presentación, entonces te verás obligada a realizar el proceso vos misma. Y no estás acostumbrada a esto. Claro que no le entrás a la cera, porque precisamente por esto es que vas a depilarte a un salón. Porque sos un desastre con la cera. Comprobado científicamente por las espátulas rotas de mamá xD. Entonces te ponés con la Epilady. Media hora. Una hora. Recién vas media pata. Te falta una y media más. Otra hora. Terminaste la primera pata. Te queda la otra y el cavado. "Lo termino mañana" pensás, pero no, sabés que mañana no lo vas a terminar. Así que seguís. Te quedás sin batería, ponés a cargar la epilady con una gamba y media depiladas y boludeás por doquier hasta que puedas retomar, curiosamente nunca encontrás nada útil para hacer en dicho momento, es como cuando tenés que estudiar y de repente TODO lo que te rodea es ABSOLUTAMENTE interesante. Para cuando terminás tenés un piso que barrer, dos patas llenas de puntitos colorados, un dolor de espalda de la concha de su madre, como 4 horas de tu tiempo perdidas y sufriste más que aquella vez que tuviste que defender el trabajo práctico que te habías bajado de la Encarta y presentaste sin leer.

A diferencia de mi escrito sobre la pintarrajeada nuestra de cada fin de semana. Esta vez tengo algo a favor que decir sobre la depilación: es cómoda e higiénica. Así que sepan que no es necesario "tener guerra" para querer depilarse y por consiguiente, hacerlo.
Por otro lado, a los caballeros suele gustarles la mujer depilada, y convengamos que si te querés poner el shortcito para el que venís haciendo dieta desde la Navidad pasada, no queda que te lo pongas con las patas como Schiavi. Sí, es cierto, los pelos son naturales y están ahí por algo, pero qué va... También es antinatural fumar y más de uno de por acá lo hace, ja!

Ahí se ven, comadrejas! (?)

1 de noviembre de 2012

Libre Mis Polainas

... Como dijo mi amiga, la Morocha Metalera: "Día de mierda, día de mierda! U___U"

Y así le copié el comienzo de un posteo a Lupine, te pasa por no updatear, ¡puto! (?)

Hoy, como sé que están ávidos de conocimiento sobre mi vida, les cuento, fue un día de mierda... y dado que la plebe no postea una goma hace bastante, me zambullo en el mundo de la pluma una vez más... o de la paloma, o del teclado, no sé. Y quiero adentrarme en las profundidades de un tema que nos afecta a todos.

¿Política? ¿Educación? ¿Salud? ¿Religión? No, piringundín... leé:

Tarde o temprano, al igual que en el FB, MySpace, Twitter, Fotolog, YouTube, 9gag, Reddit, Hi5, Sonico(?)... o LinkedIn, sí, ya me iba a dejar de enumerar páginas, era cuestión de tiempo, o de paja, todos terminamos cayendo en Mercado Libre. Ese lugar donde comprás y vendés de todo® (?)

Siempre quise saber qué se sentía vender por Mercado Libre, y no lo descubrí hasta hoy, casi cuatro años después de abrir mi cuenta, cuando cerré la transacción de venta de los accesorios del celular que me robaron. ¿Cómo, no te enteraste? Bueno, pasate por acá que te cuento.

Ahora que ya estás informado, entendés que si tenías una nave como la que yo tenía, los accesorios no te van a servir más que para reemplazar un consolador muy poco eficazmente. Así que, como no planeaba dar dicho uso a los accesorios decidí publicarlos en Mercado Libre, claramente sin mucha esperanza.

Opté por una "Publicación Bronce" en la cual, si no concretás operación, no pagás comisión. ¡Uy qué pelotuda! Tendría que haber puesto que no se concretó. Ahora tengo que pagar el 10% del valor de lo que vendí. El flaco -o mejor dicho el gordo- que me compró el kit se fue chocho de la vida. Y claro si prácticamente lo regalé. No importa. Me lo saqué de encima rapidito y sin mucha sangre.

La verdadera diversión está en comprar en realidad. Porque te encontrás con los mejores personajes. Como aquella vez que oferté por un licor y terminaron siendo cualquiera los chabones. Una imagen vale más que mil palabras, aunque sea una imagen que contiene palabras:


Y así fue, resulta que cuando contacté con el "proveedor" me dijo que no disponía del artículo en cuestión y el horario en el que habíamos quedado para completar la transacción no lo respetó. Ahora bien, si conocen un poco de ML sabrán que el botoncito azul indica calificación NEUTRAL, cosa que en sí, no afecta a la reputación general del vendedor, aunque el comentario dolió... evidentemente "esto no iba a quedar así", por lo tanto, este serio comerciante contactó muy amablemente conmigo vía mail para consultar con toda entereza sobre la redacción de mi calificación. Acá les va otra imagen:



Un divino. Lo más gracioso es que aún me llegan esporádicamente "updates" sobre productos de este señor, bajo frases como "Queridos amigos de Planeta Alcohol..." y etcéteras.

Por lo general, es común encontrarse con comerciantes copados, dedicados a su trabajo y que se toman las cosas en serio. Pero a veces hay excepciones como este sátrapa.

Otra vuelta me terminé hablando regularmente con un negocio de remeras con quienes me aventuré a utilizar MercadoPago. He aquí el resultado:


Tres, sí, tres meses pasaron desde que se me debitó la guita de la cuenta hasta que le llegó al comerciante, no se imaginan la chorrada de mails que fueron y vinieron de parte de los dos a atención al cliente de ML. Cada 4 o 5 mails cambiaban el representante y empezaba la seguidilla de cero de vuelta. Estábamos furiosos. Cuando finalmente el dinero se me acreditó, realicé la compra ya que el vendedor me había hecho la re gamba y terminó todo feliz. Como en La Cenicienta. O parecido. No sé.

Después existen las publicaciones graciosas, que no carecen en lo absoluto de faltas de ortografía, y atrocidades varias al lenguaje y la lógica, una ya te la mostré en otro post ((si no me creés, mirá)). Pero acá les "hacerco" un par más:

Ojo, pueden ser dos cosas distintas:

Oohhh the irony:


Ya está, "un par" dije... 

Auf wiedersehen!!

PD: Feliz cumple n° 50 a Anthony Kiedis... cholulez lvl: over 9000, sorry, tenía que decirlo...